octubre 26, 2009

Misanthropic Anthem




Red megalomania
Black fatuity
With our great hate
The world will disappear!

Bodies impaling
on ardent stakes
They laugh of pain
and cry for pleasure!

Children was drowned in his parents's blood
tender corpses with lost innocence
Humidified in disgusting vital susbtance
forgotten in rotting hope!

Today . . .
Give us his tears
Today . . .
Give us his rancor
And . . .
You must swear our name!

His eyes will wish to close
before the bittersweet nightfall!
His hearts will want to explode
before the destruction of all creation!!!


octubre 24, 2009

Realmente irreal




¿Qué es real? ¿De qué modo definirías real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podría ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.

Morfeo, Matrix.



Una razón primordial de mi llámese odio, insatisfacción, indiferencia momentánea, inconformismo, melancoalegria, etc con respecto al mundo es la gama de cuestionamientos sobre lo que me rodea y que cuyo coglomerado puede ser algo como: ¿Qué tan cierto es el lugar donde estoy?.

Supuestamente lo real en parte es lo sensorial, cosas concretas y también varias abstracciones que juegan con nuestro interior. ¿Pero acaso todo lo concreto lo es en realidad?; esos dementes que cometen atrocidades excusados en presuntas voces y hasta ordenes divinas conciben esos emisores como reales, pues es la forma en que sus cerebros los interpretaron, pensando de modo muy relativo, más allá de afirmar su pronunciada esquizofrenia digo que es su verdad puesto que tengo mis dudas de si existe una que sea del todo universal. Y lo que es real para todos ¿se puede tener la certeza de la veracidad de esa condición con tan sólo tocarla, olerla, saborearla, oirla y aun verla (los ojos pueden ser lo más engañoso)?

Más desorden de mis pensamientos: Quizás lo único real soy yo, de repente lo que me rodea son interpretaciones cerebrales que de alguna manera necesito y también no, de modo que las personas y cosas de mi alrededor junto su variedad de gestos y características respectivamente son elementos que mi imaginación crea para complementar y darle cierto sentido a mis acciones (y también pensamientos).

Estaba dando unos cuantos golpes usando mi cabeza contra la pared y la duda sobre qué tan cierto era el ligero placer del samaqueo y el sonido de los impactos me invadía más y más hasta los límites de la exacerbación. Las dudas sobre lo que yo mismo podía sentir y oir me llenó la mente de otra bolsa llena de aire: ¿Y si todo lo que me rodea es real y yo no?, con esta última pregunta al parecer acuñé una antípoda de mis pensamientos solipsistas anteriores.

La discusión conmigo mismo se basaba en el cuestionamiento de qué tan real era lo que concebía como tal pero ésto significaba un conjunto, el pensar que lo irreal era yo representaba para mí el contenido de un subconjunto y si imaginamos esto gráficamente puedo ver unos gruesos pero frágiles bordes fuertemente pegados en la paredes de dicho subconjunto cuya tonalidad posee un pronunciado desencanto gracias a la mezcla sin criterio de varios colores.

Siguiendo con ese gráfico imaginario tuve que aumentar la visión de esos bordes y adentrarme en ellos, eran inoloros y llenos de huecos cuya oscuridad denotaba la conección con universos paralelos (que complicado se me está tornando describir mi mente desde ese lado). Esos bordes eran el trecho de una realidad al menos aparente dentro de mis cuestionamientos que debía penetrar para realizar uno nuevo, al ver flotando cápsulas de nada lo tuve todo muy claro, me refiero a la incipiente interrogante que si bien es estúpida, para mí repercutiría muchísimo: ¿Y si yo y mi entorno somos reales menos Seth e Idis?

El miedo me hizo temblar, al sobreponerme caí en sueño profundo.

octubre 18, 2009

Quid de la existencia explicado en una simple metáfora de un juego de azar




Aquella tarde de otoño tenía el mismo sabor agridulce e incoloro de siempre, un manto de hojas caídas le otorgaban un encanto nostálgico a ese parque gigante al que desde tiempos incontables solía ir. El parque del que hablo generalmente paraba vacío lo que daba mucho gusto al menos para mí porque apreciaba en gran manera observar las bancas sin vida, una sensación de dulce soledad que aparentaba ser incipiente cada día, que cuya frecuencia no convertía el momento en una situación insípida como suele ocurrir con otros pasatiempos cuando se pasan de cotidianos. Un parque tan hermoso como ese llamaría a numerosas personas a acudir y deteriorar esa belleza pero la razón por la que esa tragedia no acontecía es porque según se dice la gente de la zona tenía una vida muy ocupada y sus ratos libres lo preferían pasar neciamente en casa o en algún otro sitio. Indagando bien en los recuerdos, las pocas veces que vi otra presencia en ese parque a parte de la mía fueron de individuos que apenas sacaban a pasear al perro o a respirar profundamente durante algunos minutos.

Soy alguien realmente poco curioso, así que intentar describir aquel parque que parezco idolatrar sería precipitarme a dar detalles de algo inexplorado; nunca le di un recorrido completo, sólo me conformaba con dar unos cuantos pasos y echarme al gras para leer un buen libro o algún panfleto sin interés, con lo primero pasaba un par de horas de entretenimiento, con lo segundo aprendía más de la estupidez humana. Esa tarde, la tarde que mencioné en un principio me di con la sorpresa de que no había traído absolutamente nada para leer, dije ser poco curioso pero no despistado, en ese momento ese último adjetivo encajó perfectamente, no pretendía volver a mi casa para traerlo que olvidé, me sentía muy relajado por la humedad, definitivamente me quedaría allí reposando mi cuerpo sobre el pasto.

Pronto comencé a querer hacer algo nuevo y fue así como me dispuse a pasear por toda la inmensidad del parque por primera vez para experimentar nuevas sensaciones leves y distraerme con el más mínimo detalles para encontrar en él algún tipo de fascinación.

Quise empezar este improvisado paseo desde el centro para desde allí elegir una ruta, me llamó la atención la escultura negra de la virgen, esa que provocaba más espanto que devoción, de lejos se veía gris pero desde corta distancia su negrura era imponente a la par de su tamaño, al quedarme contemplando los detalles de esa aterradora virgen noté unos extraños ruidos atrás de la gran figura, eran como sonidos de piedrecillas chocando contra un plástico descartable, esos leves ruidos se repetían en lapsos casi equivalentes el uno con el otro. Dije ser poco curioso, pero lo descrito despertaría la atención de cualquiera por ende obedecí ese instinto natural y me dirigí a la espalda de la escultura y vi arrodillada a una muchacha, quizás sólo un par de años menor que yo, tenía frente a ella seis vasos descartables erguidos en el suelo, ella lanzaba un dado dentro del tercer vaso, vi su expresión de cierto descontento, retiró el dado de aquel desechable recipiente y lo arrojó de nuevo pero dentro del primer vaso lo que denotaba la repetición de un proceso ante un aparente fallo de azar, a los pocos segundos notó mi presencia y me miró fijamente, una mirada directa la cual me hizo dirigirla la palabra con una pregunta:

_ ¿Qué diablos haces? - me di cuenta de lo descortés que soné - Disculpa, yo sólo. . .

_No es de importancia, yo suelo dirigirme peor a otros, de haber comenzado contigo de seguro lo hubiera hecho de un modo realmente desdeñoso – respondió con una voz fría que muy en el fondo algo de amigable tenía.

_ ¿Y qué es lo que estás jugando?

_ En realidad no es un juego, bueno, todo empezó de ese modo pero diría que ahora es una tortura – respondió con el mismo tono extraño.

_ ¿Se puede saber de que se trata?

_ Como puedes ver, tengo seis vasos uno al costado del otro y un dado, esto consiste en que al lanzar el dado al primer vaso dé como resultado el número uno, cuando lo lance al segundo el dado debe dar el dos y así sucesivamente hasta el sexto vaso si en cualquier turno el dado no da el número del vaso que lo contiene, debo comenzar todo de nuevo. Complicadamente simple - esto último lo dijo con un leve y sarcástico optimismo.

_ ¿Eh? ¿Y no te aburres de eso? – esta pregunta la hice contendiendo una pequeña risa.

_ Sí, mucho, por eso te dije anteriormente que lo que comenzó con un juego ya era más que una molestia pero algo me insiste a continuar, estoy atrapada en estaré atrapada en este juego hasta que logre que de manera sucesiva el dado dé el número de estos seis vasos, si quieres ríete, sé que todo esto es de lo más estúpido.


Me sorprendió un poco que me haya dicho que podía reír; algo noté en ella que no fue una simple intuición sino algo que realmente captó de mí, pero no me estaba mirando, no durante el rato que empleó en explicarme de su extraño juego decirme su rara convicción con respecto a éste, por el contrario siguió absorta probando con el dado, y fallado.

_ Dudo demasiado que logres eso que tanto quieres con los seis vasos, creo que las probabilidades son nulas –le dije convencido.

_ Yo también, llevo semanas viniendo todas las tardes probando suerte con esta porquería.

_ ¿Semanas?. Yo vengo aquí desde hace mucho y nun. . .- Callé, sería un comentario ido ya que como es sabido no soy curioso además de nunca antes haber ido a otros rincones de este parque.

Ella siguió lanzando el dado, de repente también me sentí atrapado; primer vaso, el dado dio el número uno; segundo vaso, número dos, el rostro de la chica permaneció seco; tercer vaso, número tres, la seriedad de su rostro se atenuó un poco; cuarto vaso, número cuatro, cierto brillo noté en su semblante.
_ Lo dejaré aquí por hoy, dudo mucho que la suerte me acompañe en el quinto lanzamiento – dijo mirándome esta vez – si puedes mañana ven aquí a esta misma hora, quisiera que alguien presencia si logro mi estúpido objetivo, la trivial metal de este tonto juego – sentenció risueña.

_ Claro, siempre vengo – dije algo confuso y me dijo adiós, se marchó corriendo. Yo también regresé a casa, por motivos inexplicables, la corta conversación me había dejado cansado.


A la tarde siguiente, fui de nuevo al parque, detrás de la virgen negra como lo pactado, ella ya se encontraba.

_ Tardaste casi seis minutos, pero no importa – con esas palabras me recibió.
_ No pensé que hablabas de una hora exacta.
_ No hay problema, dije que no tenía importancia.
_ Si en realidad no era nada importante, ¿por qué me lo haces saber?
_ Eso tampoco es relevante – respondió un poco intimidada.

Se puso de rodillas, sacó el dado de sus bolsillos, los vasos ya estaban en fila, arrojó el dado dentro del quinto vaso y el número obtenido fue el cinco, ella al menos pareció no alegrarse por ello.

_ Bueno, sólo falta el seis dentro del sexto vaso, estoy segur que fallaré, la suerte ya estuvo mucho de mi lado, quizás tú completes esto.

_ No lo creo.
_ Sólo hazlo.
_ Bueno. . .


Sin duda alguna me tomé en serio el asunto, me puse de cuclillas y recibí el dado, lo lancé dentro del sexto vaso. Dio el número seis.

_ Ja, lo logré –celebré con un entusiasmo apagado.
_ Hasta que por fin lo consigo – dijo satisfecha.

Luego de pensar un pequeño instante, no pude evitar decirle y preguntarle lo siguiente:

_ Pero un momento. ¿Qué sentido tuvo lograrlo? ¿Para qué sirvieron los vasos? Si querías que los resultados del dado fueran consecutivos junto con los vasos, éstos (los vasos) estuvieron demás.

Ella sonrió y cerró:

_ Te responderé ambas preguntas con otras dos: ¿Verdaderamente qué sentido tiene la existencia? ¿Por qué se complica la vida con fatuidades?

Se despidió de mí por última vez y se retiró a paso rápido.



*Título del texto gracias a Carla

septiembre 21, 2009

Oblivion




La noche caía en inusuales nubes negras que cubrieron el cielo con una autoridad indescriptible, sólo las sombras y todo viviente que anda como ellas pudieron notarlo pues sus ojos no son las ventanas de su alma, sino las ventanas de su espíritu, las ventanas de ellos mismos, las ventanas que ningún otro ser ha logrado abrir y cerrar y mucho menos ensuciar. Yo por fin las pude ver . . .


Me encontraba en un coglomerado de calles oscuras y vacías, era fascinante no encontrar a ningún otro humano en alguna parte, al menos que uno de ellos gustara dormir dentro de los botes de basura; mis pasos no eran lentos ni rápido, sólo como debían ser, acorde a la actual situación. Husmeaba cada callejón y la tranquilidad, la "no vida" era un hecho inminente, llevaba en manos el violín de Seth, me dispuse a toca la pieza que él me enseñó incontables veces, una no muy complicada que nunca dominé, algo me decía que en ese lapso todo sería distinto.


Aquel sonido melancólico de mi tocada iba perfectamente acompañado con el suave sonido de la lluvia, sonido que también lo percibía como melodía; no paré de caminar, seguí avanzando tocando aquel violín que lo era casi todo para mí durante esos minutos, preciosos minutos agridulces e impregnados de un agradable olor a humedad, una sensación, un saboreo escurridizo. La imperfección se manifestaba perfecta.


Poco más de cuatro minutos, la pieza había terminado, lleno de satisfacción proseguí mi avance sin rumbo en una recta de muchos faroles, todo se veía igual de abandonado, la armonía de la lluvia se hacía más intensa, dulcemente perturbadora. Empecé a sentir mucho frío, un frío que me hacía temblar, no podía sentirme mejor; me topé con una gran pared que por alguna extraña razón interpreté como el final de mi recorrido; me arrecosté sobre ese gran muro disfrutando de las gotas de agua cayendo sobre mi cabeza, no tenía a nadie con quien compartir estas extrañas emociones, aquella soledad comenzaba a mostrarme una pequeña espina que me hizo soltar involuntariamente el violín, hasta que recordé las últimas palabra de Idis antes de morir: "Cuando uno se pierde a si mismo recién se puede considerar un completo solitario". Sonreí, definitivamente jamás estaría solo, al menos no del todo. Gracias Seth, gracias Idis, gracias por todo.


Recogí muy reconfortado el violín y lo abracé, miré al negro cielo, estaba convencido de que esa noche sería perpetua.


La luna no era llena pero brillaba intensamente.



septiembre 11, 2009

Veritas Fatuus




La tarde se tornó más oscura, con mayor pesadumbre y una densidad de emociones grisáceas que impedían respirar fácilmente. Ya era tiempo de prender la primera vela, una que haría juego perfecto con el silencio que imperaba en la habitación donde me encontraba.

La belleza del pequeño reino de fuego en la mecha era abstracta desde todo punto de vista concebible, acerqué mi dedo anular con irrevenrencia hacia su flama y ésta seguía ansiosa el curso que daba a su diámetro, podía oler su frustración por sus fallidos intentos de morderme el dedo; aquello me producía una calma surreal, escuché el relajante Our Wing Are Burning con altos decibeles mentales, una sonrisa se me escapó pues era la primera vez que algo imaginario lucía (en este caso se oía) tan real a mis sentidos.


On the lips of a mutilated man
I carry the bones of a deformed child ♪

(En los labios de un hombre mutilado
Acarreo los huesos de un niño deforme)



La flama estaba furiosa, acercaba mi dedo y lo retiraba antes que presentara algún minúsculo daño que era lo peor que podría causarme su cautivador calor a esa siempre fria parte de mí.

Tanto era mi entretenimiento con lo descrito y esa hermosa canción dentro de mi cabeza que no noté la caída de la soberana noche cuyo poder era insignificante contra la majestuosa iluminación que la vela proporcionaba en su ira; yo era más que su insignificante fuego, esa comparación estúpida y vergonzosa no se mostraba como tal en ese momento. Bastaba con presionar el pulgar y el anular para que la flama muriera pero eso sólo arruinaría el encanto que estaba viviendo.

En ese instante sentí un no tan leve dolor en la yema de mi dedo verdugo, lo llevé a mi boca para calmarlo y posé mi vista completamente sobre la vela: Su fuego ahora era imponente, en su pequeñez resaltaba una grandeza que me inspiró un profundo respeto que duró pocos segundos; irritado soplé con odio y la majestad de su luz se extinguió dejando una pobre chispa agonizante . . . agonizante como aquella canción en mi mente.


Our wings are burning
To the wind's anthem

All is lost but hope ♪

(Nuestras alas se queman
Para el himno del viento
Todo se pierde menos la esperanza)


septiembre 09, 2009

Agonía




Casi todo el mundo afirma apreciar su vida por más dificultades que pueda tener y los que no, también conservan motivos para ello a pesar de que no le encuentren sentido alguno, cualquier razón importante o insignificante basta para darle irreverentemente la espalda a la muerte o decir "creo que deseo quedarme aquí un rato más"

Pienso que a pocos les asusta a la muerte, sólo creen hacerlo pero quizás no se dan cuenta que a quien le temen en realidad es a lo previo, a ese lapso que se debe pasar para encontrarse con ella: La agonía.

Exácto, diría que la gente le teme a la agonía por lo terrible que puede ser y no a la muerte en sí aunque ambas van de la mano en la mayoría de los casos, por eso cuando se le pregunta a alguien como le gustaría irse la respuesta nunca es evasiva sino que casi siempre es algo como "dormido, así no sabré que he muerto".

En pocas palabras la muerte no es odiada, a todos seduce pero poquísimos están dispuestos a unirsele porque morir es muy sencillo pero nunca fácil. Bella paradoja.

septiembre 04, 2009

Amissionis spes




El ambiente estaba tan cargado que podía ser seccionado con el mismo cuchillo de cocina con el que se había infringido castigo en más de una ocasión, no negaba que los cortes sobre sus muñecas y hombros pasaron de ser una manifestación sublime de su aflicción a un placer mórbido desde hace meses, ese águdo dolor al levantar los brazos y mover las muñecas luego de los cortes se convirtieron en una manía repudiable hasta para él mismo pero no por eso en algo evasivo. Ya no hacían falta explicaciones por medio de palabras ya que muy poco pueden decir comparado con adentrarse en una mente distinta.

¿Para qué sentido va todo? ¿Derecho? ¿Izquierdo? No!, aquella flecha se mantenía rígida, y ningún movimiento podría captar el más sensible de los ojos por minúsculo que sea. ¿Para qué desesperarse vanamente en detectar alguna posibilidad de que cese esa rigidez por siquiera unos desabridos segundos?; esa situación sólo significaba un pretexto más para persistir en insalubres acciones.

Fases terribles de irritabilidad sólo podían ser atenuadas con dolor ... más dolor, un nefasto círculo vicioso cuya salida no existía, al menos no cuando ya se había avanzado mucho dentro del laberinto oscuro de la muerte. Sólo le quedaba dar el último paso para tocar la puerta de ese supuesto escape utópicamente macabro, lo único que le quedaría esperar después es tiempo de sobra para seguir dando sutiles golpes a esa puerta fría, con inseguridad.

septiembre 01, 2009

Lajlia




Un jinete cadavérico
escupe los ojos de su fiel corcel
Sobre tu rostro tétrico
embarrado de roja miel

Enciende una maldita vela!
Mira fijamente su demente llama
Limpia la sangre con tu vestido violeta

Cabizbajo observará el verdugo a tus espaldas!

agosto 27, 2009

Claustromental




Me cuesta admitirlo pero a veces me da curiosidad la extraña personalidad de las personas que conozco, son plásticas, llenas de una lígera y estúpida vanidad (lo gracioso es que algunos no tienen nada de que jactarse pero sin embargo lo hacen), socializan de manera nauseabunda incluso con el más corriente y vulgar de los individuos; son extremadamente alegres, una alegría tan enferma que me perturba, son de lo más monótonas que puedas imaginar y así podría continuar por largo rato mencionando sus características, pero todas son triviales. A pesar de que en cierto modo aborresco sus ademanes y demás ídems, al menos parecen felices (si es que no aparentan demasiado bien), se ven contentos en su notoria simplicidad.

En cambio yo siempre ando persiguiendo mi inalcanzable mundo interior que me niego a aceptar como inexsistente del todo, le encuentro una historia bipolar a la cosa más sencilla, lo que para los demás es un simple suspiro para mí es la agonía del cada día, la confusión inagotable de todas las noches; los funerales oscuros de todas las madrugadas, la presión de un lugar que no me convence ni logro entender por más que le busco un verdadero sentido. Eso me hace pensar mucho en un fragmento de una de mis canciones favoritas, un tema que escucho luego de varios meses:

"Why must I live with these fears?
I know my only tragedy is my mind
Sometimes I think i'm wasting all the joys
And with this bitter thought I fear to die" (Disheartenment - Forgotten Tomb)

( "Por qué debo vivir con estos miedos?
Sé que mi única tragedia es mi mente
A veces pienso que desaprovecho todas las alegrías
Y con este pensamiento amargo temo morir"
)



"Los envidio a todos pero definitivamente no quisiera ser ninguno de ustedes" (Mayra Salas Matienzo)


P.D: No espero que me entiendan, no se esfuercen en hacerlo ni saquen conclusiones ; no es tan práctico como puede parecer.

agosto 21, 2009

Hondonada



Vientos . . .

Vientos . . . de ansiedad

Almas blandas e inferiores caen
sobre la cabeza de una pobre cabra
Como un funeral . . .

. . . un funeral hueco


Encima de tu ataúd
La nada derrama lágrimas . . .

. . . en silencio


Dentro de ese cajón
descansan piedras pequeñas . . .

. . . que quebraron tu frágil . . .

(y torcido)

. . . espinazo!


Y la nada sutil se lamenta
brindando con orgullo!

Qué sientes . . . ?