Si, me encanta encender velas en lugar de prender focos; las pervertidas flamas de las pequeñas estacas de cera es la mejor iluminación que puede existir para la oscuridad de mi habitación. Las abominables bombillas sólo sirven para algo mucho más aberrante: Tareas escolares.
Pola, vieja asquerosa maestra de literatura, ¿aún te resistes al llamado de la muerte?; si pensamos mejor quizás la verdad sea que la muerte no quiere llevarse a una cacasena detestable que se cree dueña absoluta de lo correcto.
Retornando a las velas; ellas son fantásticas, hasta ahora tengo en mi retina la cara sonriente de oreja a oreja que dibuje en un trocito de papel bond y que coloqué bajo la iluminación de ellas; sin poder explicar las luces destellantes y los trazos enfermizos que apliqué al papel hacían un conjunto que me producía una especie de miedo, un miedo experimental muy hermoso; no de esos miedos que provocan a uno a esconderse debajo de la cama sino un temor tan bello como ver un pedazo de carne sanguinolenta sobre una bandeja, y eso que a mis 16 años no he visto casi nada macabramente bello.
Un trozo de carne cruda es tan melancólico como escuchar los primeros años años de Lacrimas Profundere (Señor Christopher Schmid regrese!!!) : Amorous, Autumn Morning, Snow, Priamus, The Gesture Of The Gist, The Crown Of Leaving, Rigandon, Reminiscence, entre otros más; hasta antes del 2000 Lacrimas era depresivo no suicida, es decir, te hacía decaer hasta apuntarte un arma en la sien pero te quitaba las fuerzas para disparar. Ahora ese grupo es casi una porqueria corrompida por el comercio, salvo unos pocos temas.
Temas, temas, si!, eso es lo que me falta por eso no sé que escribir en esta incoherente entrada sólo plasmo lo primero que mi cabeza impovisa y para ser verídico no corregiré los posibles errores ortográficos que cometa al teclear esto. . .
Jajajajaja, sé que es cruel reirse de las desgracias sin embargo ciertos tipos de muerte son jocosas como las caras sonrientes que ponen en las películas los muertos a bala en la cabeza, ¿en la vida real también será así?
Cabeza, no sé que distorsión pueda tener la mía, me considero alguién bastante normal, es probable que sólo tenga algunas cuantos trastornos nada relevantes pero que si darían mucho que hablar a la gente de mente conservadora; esos individuos enfermos que todo lo consideran fuera de los cabales.
Sangre, esa palabra es física y etimológicamente preciosa siempre y cuando sea de otro y no la propia. Siempre me han gustado esas imágenes en las que se ven jovencitas con miradas ambiguas y mejillas embarradas de ese líquido rojo, lástima que fotos como esa se encuentran muy de casualidad.
No tengo idea cómo continuar esto, mejor lo dejo aquí hasta la próxima.